Entorno

ENTORNO

Como hemos dichos esta­mos en plena Sierra San Vicente en la ladera sur, rodeado de cas­taños, desde el alber­gue ote­ando el hor­i­zonte en direc­ción sur-este ten­emos un esplén­dido mirador donde podemos ver la meseta con todos sus pueb­los. Así, tam­bién podemos obser­var el Cerro de la Cabeza del Oso, donde según cuenta la his­to­ria hay restos de un asen­tamiento Celta.

À la izquierda ya casi en direc­ción norte, entre la Cabeza el Oso y las últi­mas estriba­ciones de Los Pela­dos, nos encon­tramos un pasillo donde se llega a alcan­zar la vista el comienzo de la Sierra madrileña, con el pico Ceni­cien­tos, el pico de las tres cruces por las tres provin­cias, Avila, Toledo y Madrid. Desde el alber­gue, podemos realizar difer­entes rutas de senderismo, tanto por senderos GR (GR 63 «Senda Viri­ato» como por antiguas vias pecuar­ias, corde­les, etc. Se puede ascen­der al Cerro de San Vicente, donde podemos vis­i­tar las ruinas de una antigua for­t­aleza, de una ermita a los San­tos Már­tires patrones de la cer­cana local­i­dad de Talav­era de la Reina.

Tam­bien podemos des­cu­bir los antiguos pozos de nieve, donde los mon­jes del Monas­te­rio, recogían la nieve para venderla luego a los lugareños. Antiguos moli­nos, por difer­entes pueb­los podemos ver restos celtas, vetones, heren­cia de estos pueb­los que hacen que esta zona tenga un mis­te­rio esotérico y místico.

No podemos olvi­darnos, de Viri­ato, pas­tor y caudillo guer­rero lusi­tano, que según cuenta la his­to­ria lucho con­tra el poder de Roma en estas tier­ras, asesinado por sus gen­erales por una traición y un puñado de mon­edas romanas, que después Roma no pago y cele­bre es la frase de «Roma no paga traidores».

A pocos kilo­met­ros, podemos dis­fru­tar tam­bién la mon­taña en su pleno esplen­dor con la Sierra de Gre­dos, con sus cum­bres y sus rutas. El Pico Alman­zor, techo de la sierra; el Morezón impre­sio­n­ante mirador de la Sierra de Gre­dos, rutas como la Senda de la Laguna Grande, al Circo de Cinco Lagu­nas; o por la cara sur las impre­sio­n­antes agu­jas granit­i­cas de los Galayos, con su aguja más mítica el Torreón.